viernes, 9 de diciembre de 2011

JOSE MIGUEL BARANDIARAN: ESE PEDAZO DE HOMBRE


Dentro de poco, el 21 de diciembre, se cumplirán veinte años del fallecimiento de Jose Miguel Barandiarán y con motivo de la efeméride se están realizando una serie de actos para recordar la figura de uno de los hombres más queridos de Euskal Herria.


Pocas veces alquien habrá atraído sobre sí los sentimientos positivos de sus paisanos en la medida que lo hizo Don José Miguel. Caminó desde su juventud por los vericuetos culturales autóctonos, en tiempos en que el concepto de cultura vasca era poco menos que desconocido, convirtiéndose su figura en mítica.   Los comienzos del siglo XX, en cuanto a nuestro sentimiento de pertenencia, parecen desde la perspectiva actual períodos del paleolítico que tan acertadamente investigó Don José Miguel.  Porque los pasos que la cultura vasca ha dado en cien años han sido de gigante, si bien hay que subrayar que el camino recorrido ha tenido más de Calvario que de otra cosa.

En aquella sociedad desconocedora casi en su totalidad de sus signos de identidad, Barandiarán marcó claramente el norte. Sacudió la ignorancia y la desidia. Y llamó al trabajo, conocedor de que al objetivo sólo se llega mediante la acción bien planificada. Acertó de pleno, ya que si algo consiguió el sabio de Ataun fue concienciarnos sobre nuestra cultura. Alejándose de discursos vacuos, llenó de contenido sus lecciones, de una manera que hasta la fecha nadie la ha igualado. Y atrajo a su lado a cantidad de entusiastas colaboradores, que trabajaron –y lo hacen hoy en dia- por un futuro más esperanzador.


Barandiarán fue un lider indiscutible, un dirigente sin recovecos. Convencido de la bondad del trabajo en equipo, sembró por toda Euskal Herria, recogiéndose aún hoy en día abundantes frutos. Mas no se ha de olvidar que Don José Miguel levantó su labor científica sobre un humanismo cristiano consistente y vivo. Supo compaginar de manera ejemplar la fidelidad debida a la aplicación rigurosa de la ciencia con las normas éticas, religiosas y sociales  en que siempre creyó. Casualmente, coincidiendo con el vigésimo aniversario de la muerte de Barandiarán, toman gran importancia en nuestra sociedad aquellos valores que Don José Miguel siempre defendió

La realidad científica evoluciona constantemente, se entiende que para mejor. Los valores humanos, sin embargo, continúan siendo los mismos, casi en su totalidad. Desde ese aspecto podemos decir que Barandiarán no habría logrado su objetivo científico si no hubiera aplicado con acierto esos valores. Es más, estoy seguro de que la ciencia, por sí misma, no le interesaba. La solidaridad, la entrega al prójimo, su amplitud de miras en el quehacer diario, la honestidad, la defensa de los principios, el trabajo... son constantes del legado de Jose Miguel Barandiarán que deberíamos desempolvar y usar más.



Traducción del original en euskera, que publiqué en mi blog Etorkizuna etorkizun  el  22 de noviembre de 2011

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