viernes, 31 de marzo de 2017

LA ETERNIDAD



Existen noches en las que, sin poder conciliar el sueño, damos mil y más vueltas a temas diferentes que, algunos, nos preocupan y otros no tanto. Esta pasada ha sido una de ellas, en las que, entre otros pensamientos, me ha zarandeado de bien uno que incidía una y otra vez sobre el concepto de eternidad. Diré entre paréntesis que no recuerdo que en mi juventud me asaltaran, ni aun en los momentos más tenebrosos, preocupaciones de semejante perfil. Seguramente sea debido a que cada día tengo más cerca el marco de juego de la eternidad. 

Resulta que lo que me ha llevado a esta zozobra nocturna ha sido un conjunto de fósiles descubiertos en Canadá, que por lo que dicen sesudos científicos pertenecen a seres vivos de hace cuatro mil millones de años. Sin necesidad de comenzar a contarlos, pensando solamente en esa difícil de imaginar cantidad, me ha invadido una sensación de nerviosismo que ha puesto a las claras mi propia pequeñez (nimiedad) 

Pero al poco me he acordado que hace unos meses, en uno de mis paseos a pie por carreteras del país, di con una vieja lápida adornada con un ramito de flores. Aquella piedra tenía escrita una leyenda que recordaba el fallecimiento en el lugar de un joven en el año 1948. Un triste hecho sucedido hace sesenta y ocho años.  Lo bonito, sin embargo, fue cuando comprobé que las flores eran naturales, puestas allí por una mano anónima. 

Y esta noche, al venirme a la mente ese recuerdo, me he dado cuenta de que la eternidad y la permanencia viva en el corazón de alguien son sinónimos, sin importar para nada la longitud del tiempo. Y tranquilizado con ese descubrimiento, me he quedado dormido.

Fotografía: Tere Anda


Traducción del original en euskera, que publiqué en mi blog Etorkizuna Etorkizun el 27 de marzo de 2017

viernes, 24 de febrero de 2017

TRADUCCIONES SIN SENTIDO



Leía días pasados que en un futuro no muy lejano las personas seremos (serán) capaces de hablar tantos idiomas como les sean necesarios, simplemente con la colocación de un chip en la cabeza. Y yo me lo creo ya que el cuerpo humano está preparado para todo tipo de innovación. Otra cosa es qué tipo de monstruo se creará con todo ello. 
Mientras tanto yo seguiré desternillándome de risa con las aplicaciones informáticas que ofrecen traducciones más propias, por lo absurdas, de una película de los hermanos Marx. Si no, atentos a la que me proporcionó Facebook a un texto en euskera que sometí a traducción:  

“Ikusten genuen aurreko batean Arrasateko adandeyarzatarren zergatikakoa eta saga horren zenbait kideren nondik norakoak azaldu nituen. Gaur, batez ere, Mariano Adan de Yarza Gortazar hirugarren belaunaldiko pertsonaia ekarri nahi dut, agian sendi horretako ezagunena gure artean, herriko alkate izatera heldu baitzen 
Que traducido por mí sería:
“Veíamos en una anterior entrega el porqué de los adandeyarza en Mondragón y ofrecí una serie de detalles de algunos de los componentes de esta saga. Hoy quiero traer, de forma especial, a Mariano Adan de Yarza Gortazar, personaje de la tercera generación, y seguramente el miembro más conocido entre nosotros, ya que llegó a ser alcalde de la villa” 

Facebook me tradujo así:

"Lo veo en un anterior adandeyarzatarren de arrasate zergatikakoa y esa saga kideren algunos detalles explicarlo en las rocas. Hoy, sobre todo, Mariano Adán de yarza munibe tercer traer el personaje de nueva generación, tal vez quiero más conocido de la familia de ese país entre nosotros, imposible llegar a tener alcalde 

 Me ha parecido genial el final. Donde yo decía “llegó a ser alcalde de la villa” la máquina puso “imposible llegar a tener alcalde” Significará esa diferencia la, para algunos, insuperable distancia entre vasco y castellanoparlantes? 

Traducción del original en euskera, que publiqué en mi blog Etorkizuna Etorkizun el 23 de enero de 2017

viernes, 27 de enero de 2017

TONTOS NO



Escribía hace unas fechas que para poder avanzar en la vida debemos actuar esperanzados. Alguien me contestó que me veía bastante optimista dado que la realidad no da, precisamente, muchas pistas para atisbar un mañana de color azul. Por supuesto que es así, pero ya me diréis qué ganamos dándonos una y otra vez contra el incierto oscuro muro que hemos levantado entre todos. 

De cualquier modo, esperanza no es sinónimo de inocencia, aunque muchas veces se nos quiera rebautizar con una mezcla de ambas virtudes, o defectos, según por dónde se cojan. La simpatía que podamos tener por Olentzero o los Reyes Magos no debe hacernos confundir fantasía y realidad. 

Lo anterior me viene a cuento para reafirmarme en mis ideas sobre el borbón que firma en el  BOE los decretos reales que llegan a su mesa. En palabras de tal personaje, España ha superado la crisis económica y ha cambiado de modelo productivo. Quien hace semejantes declaraciones, una de dos, o nos toma por tontos o no sabe lo que dice.  

Yo no me baso en ese tipo de aseveraciones para proclamar que debemos vivir en la esperanza. Esperanzados sí, tontos no. Es por ello que de todas las majestades, yo creo únicamente en los reyes magos, ya que por lo menos me traen ilusión. 

Fotografía: Tere Anda

Traducción del original en euskera, que publiqué en mi blog Etorkizuna Etorkizun el 16 de enero de 2017

viernes, 13 de enero de 2017

SEAMOS OPTIMISTAS



Acabamos de terminar el año y algunos miran al nuevo como si se tratara de un extraño que viene a complicarnos la vida, mientras otros lo hacen con total indiferencia, suponiendo que, por mucho que se empeñe, no les va a cambiar en nada sus expectativas de vida. 

Las distintas sensibilidades de cualquier colectivo no hacen otra cosa que enriquecer el patrimonio común. Nada más atrevido para ir progresando que la diferencia en los planteamientos que se puedan realizar dentro de la comunidad, sea ésta del tamaño que sea. 

Debemos hacer una apuesta por la creatividad a partir de la diversidad. Afortunadamente aún somos libres para decidir y en ese estado emocional es desde donde debemos partir para mejorar nuestro entorno, en todos los órdenes. Creo en la función social de las instituciones y sostengo que la obligada colaboración entre todas ellas es la base para hacer frente a las adversidades, por muy grandes que éstas sean; solamente así iremos avanzando. Pero no olvidemos que las instituciones se crean, se alimentan y se gestionan por las personas. Por lo tanto, cuidemos  y eduquemos a los ciudadanos en busca de esa cohesión que nos permitirá ser optimistas. Lo que tenga que venir, vendrá.

Fotografía: Tere Anda

Traducción del original en euskera, que publiqué en mi blog Etorkizuna Etorkizun el 9 de enero de 2017