martes, 3 de julio de 2012

CRISIS EN LAS EDITORAS


Por lo que parece, las grandes editorias que funcionan en el solar español y -en general- por todo el orbe se están comiendo a las pequeñas empresas que se empeñan en sacar adelante su cuenta de explotación. Nada nuevo bajo el sol, desde el invento de la imprenta, y si me apuran aún antes.


Las pequeñas editoras han sido en muchas ocasiones sinónimo de independencia en el ámbito de la literatura creativa. Son apuestas editoriales más comprometidas, donde se arriesga en el creador -autor- y se ofrecen los productos en sectores restringidos de mercado. En el origen de esa oferta nos encontramos siempre con un hombre o mujer especial, quien además de luchar por la libertad en la literatura que promociona busca viabilidad económica a lo que hace. Objetivos que en absoluto están reñidos. Mas aún, para que la función continúe ambos retos deben  ir de la mano.

Pienso que a las editoras que juegan honestamente con su compromiso de literatura de alta calidad no les causa directamente gran quebranto aquellas otras que basan su oferta en la estrategia comercial “best seller”. Por la misma razón que a una cerrajería de diseño no se la ocasiona la oferta de ferretería. Juegan con clientes diferentes o, por lo menos, con consumidores con diversa opción de compra en cada momento. A la literatura le sucede lo mismo.

Los dos sectores son complementarios y si cada uno afronta el objeto de su quehacer con las reglas propias de la leal competencia no debería de producirse quebranto para nadie. Pero sabemos que tal planteamiento es una ilusión sin fundamento. El afán en ambos por el crecimiento acarreará el debilitamiento de uno de ellos, normalmente el de menor tamaño.

Y ayuda a tal deslizamiento la postura pasiva del mercado. Si el cliente pierde su capacidad crítica y acepta por literatura de calidad cualquiera que se le presente en papel de celofán... el conflicto está servido y, lo peor, se agravan los síntomas de idiotez del público lector. Ese es un punto de muy difícil retorno, ya que para llegar hasta ahí la salud intelectual de la sociedad ha sido gravemente dañada. Y, por tanto, la esperanza de recuperación del enfermo a corto y medio plazo es escasa. Pero en la oscuridad del túnel, por muy profundo que este sea, siempre hay algo de luz aunque resulte imperceptible,  y ello es debido a que el túnel, para que lo sea, ha de tener una entrada desde el exterior.

La literatura libre y comprometida seguirá viva mientras existan seres libres. Las más estrictas leyes económicas nada podrán hacer para borrar totalmente la libre capacidad creativa de la persona, aunque encarcelen a ésta en la prisión más tenebrosa. Adscrita a la logística de una gran editora o bajo las claves comerciales de una pequeña empresa, la literatura comprometida -quizás, marginal- seguirá su marcha. Lo importante es que alguien esté dispuesto a escribirla.
Traducción del artículo que escribí en euskera  en mi blog ETORKIZUNA ETORKIZUN el  14 de mayo de 2012 
Fotos: 
1.- adictamente.blogspot.com
2.- tere anda

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