viernes, 6 de abril de 2018

RAVI SHANKAR EN SEMANA SANTA



El principal promotor del concierto pro Bangla Desh en 1971 fue el exbeatle George Harrison, quien supo captar para el macro espectáculo a músicos de muy alto nivel, tales como Bob Dylan y Eric Clapton. No es de extrañar, por lo tanto, que miles y miles de personas se acercaran al evento que tuvo lugar en un abarrotado Madison Square Garden de New York. Uno de aquellos especiales invitados a participar fue el intérprete indio de cítara Ravi Shankar, personaje que había sido capaz de cautivar con su música y misticismo oriental a los mismos Beatles, en una época rendidos a sus pies. Cuando aquel músico salió al escenario el Square Garden puesto en pie le tributó una calurosa acogida. Sentado en el suelo, Shankar ofreció con su instrumento, para la mayoría completamente desconocido, un corto recital. Y tan corto, ya que apenas llegó al minuto de duración. Cuando el maestro terminó, el recinto explotó en aplausos y vítores. Fue la locura. Shankar, viendo el entusiasmo que había despertado, se dirigió a la concurrencia, diciendo: “Si he logrado este júbilo afinando la cítara, no quiero ni pensar qué sucederá cuando termine mi concierto”

Una y otra vez he recordado esta anécdota en los pasados días de semana santa, mientras la televisión nos acercaba procesiones de diversas regiones españolas. Y no podía quitarme de encima la sensación de que al personal  le gusta solamente el prolegómeno, lo superficial. No le pidas que intente entender, interiorizar, ni – aún menos- llevar a la práctica el mensaje del concierto en su totalidad.


Traducción del original en euskera, que publiqué en mi blog Etorkizuna Etorkizun el 02 de abril de 2018

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