viernes, 16 de marzo de 2012

EL BENEFICIO DE LA DUDA


“No sé si te has dado cuenta alguna vez, pero si comenzásemos a analizar los altibajos económicos... ¡cuidado con los políticos! Jamás están en la órbita. Siempre juegan a lo más fácil: la culpa del vecino. Sin más explicaciones convincentes, nos soltarán que su  fórmula es mejor. No sabemos para qué”

No anda muy descaminado mi amigo Xabier Mendiaga. Y si no, leer lo que día tras día nos sirven nuestras autoridades: Madrid no nos comprende como es debido; Gasteiz no puede dar la espalda a la responsabilidad; fulanito no ha cumplido con lo prometido; menganito ha invertido sin ton ni son; en Cataluña hay más electorado y allá van los dineros; bajo el “síndrome de los pistoleros” no podemos crear expectativas de desarrollo. Etcétera. Pasa la patata caliente de unos a otros y nadie quiere enfrentarse al problema. Es peligroso, políticamente hablando.

Y, quizás, en estos momentos de zozobra tan duros debería realizarse una reflexión general por parte de quienes más sufren: los ciudadanos de a pie. No se puede esperar nada nuevo de quienes han fracasado una vez y otra, y no han mostrado capacidad para la regeneración social, moral y económica.

La política laboral y financiera en las instituciones públicas ha sido tan equivocada que ha llegado la hora de adoptar medidas drásticas. ¿Para qué seguir oyendo discursos estériles pronunciados por personas que han perdido su autoridad moral para hacerlo? Sus objetivos son diferentes. Luego: ¿No ha llegado la hora de decirles públicamente ¡Iros al cuerno!?

Yo por lo menos estoy con Xabier. Han transcurrido doce años desde que aceptamos el autogobierno, con ilusión. En estos momentos la oportunidad más cierta que les está apareciendo a nuestros hijos e hijas es la de la emigración.¡Qué inocentes fuimos!

Fotografía: Tere Anda

Traducción del original en euskera, que publiqué en Euskaldunon Egunkaria el 1 de diciembre de 1992


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