viernes, 12 de julio de 2013

SATYAGRAHA



“Satyagraha”  es el título de la nueva novela publicada por el amigo Luis Avinareta. Como subtítulo acompaña el siguiente enunciado: otra forma de combatir la injusticia en el siglo XXI, sin violencia. 
 He de confesar que me tragué de una sentada las doscientas páginas del libro y no resultó atracón. El argumento nos lleva por los vericuetos del espionaje a través de Internet y al ser el autor conocedor del mundo en la red resulta que la trama tiene más de realidad que de ficción. 
Da la casualidad de que en estos días hemos recibido un aluvión de noticias relacionadas con el espionaje cibernético, acción por la que estadounidenses y británicos han sometido a control a sus aliados y enemigos, sin importarles el who´s who. Por lo que hemos vuelto a comprobar que nos hemos convertido en muñecos en manos de los poderosos. No somos nada (y menos en Internet) Estamos fichados de la cabeza a los pies, presos en inmensas celdas inmundas, aunque en nuestro particular autoengaño pensemos que somos los dueños y señores de paraísos multicolores a nuestros pies. ¡Imbéciles! 
Pero resulta que Luis Avinareta nos muestra en su novela un rayo de esperanza ante tanto despropósito. Y así es como, cuando por la acumulación del 90% de las riquezas de la tierra en manos de unos cuantos potentados, el hambre y la falta de medicamentos y recursos adecuados matan diariamente a miles de niños, hete aquí que “Satyagraha” nos ofrece una fórmula para hacer frente a la injusticia. Y precisamente utilizando los mismos medios tecnológicos con los que las empresas y grupos de presión manipulan para sostener al resto de la población mundial atrapados en su incapacidad por salir del agujero. Para qué, y para erradicar de la faz de la tierra a los políticos, primeros ministros, altos funcionarios y demás sátrapas y mangantes que pululan a sus anchas, engordando sus cuentas corrientes personales y haciendo caso omiso a las reivindicaciones sociales y mirando hacia otro lugar ante la miseria acumulada de tanta y tanta población. Se trataría de pagar a esos delincuentes con su propia moneda, haciéndoles aprender, en el caso de que lo deseen. Esa es la trama de la novela, en un escenario en el que  está prohibida la violencia. 
 La ficción nos abre, por lo tanto, una pequeña ventana a la esperanza. Y, adelanto con ilusión, que yo me apunto a esa guerra, convencido de que podremos cambiar la realidad. 

Nota: Satyagraha es una palabra ya utilizada por Gandhi, y que viene a significar la fuerza de la verdad.

Nota: este artículo lo publiqué en euskera en mi blog "Etorkizuna Etorkizun" el 1 de julio de 2013
 

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