La patria la relaciono con los sentimientos.
A mí no me dicen absolutamente nada las patrias abarcadas en áreas al estilo Port
Bou-Finisterre-Tarifa o Balmaseda-Tudela-Bidaxune. Hace mucho tiempo que perdí la inocencia ante semejantes planteamientos, artificiales de pleno. Patria
es un concepto resbaladizo e intangible, por lo que sobran para ella las
artificialidades.
Tras múltiples intentos, creo que estoy
llegando al final: mi patria la relaciono con el euskera. O, quizás mejor, los límites del euskera definen mi patria.
Ésta no me duele, no me produce desasosiego, como habitualmente suele suceder
con las patria dinero, patria religión o patria política.
Vivo en paz en mi
patria; con un poco de pena, eso sí, ya que hubiera deseado para ella una mejor
salud. Pero al igual que cada uno ama a su madre por muy enferma que esté, yo
amo a mi patria tal como es. Lo nuestro es una historia de lealtad: no nos
engañamos.
Fotografías: Tere Anda y JMVM
Traducción
del original en euskera, que publiqué en mi blog Etorkizuna
Etorkizun el 28 de marzo de 2016.



