Apareció una
noticia la semana pasada que trajo como consecuencia un terrible bajón en
mi autoestima: los vascos no somos tan antiguos como hemos venido suponiendo.
Por lo que se nos explicó con detalle desde los medios, aparecimos por estos
andurriales al tiempo que “el resto” de españoles. Incluso, decían, puede ser
que el euskera no sea tan nuestro.
¡No me digáis
que tal mensaje no es como para caer hundido anímicamente en la más triste de
las miserias! La llama del independentismo, a todas luces, estaba encendida
sobre una idea falsa. ¡Vaya desgracia la nuestra! Y, obviamente, el profundo
desconocimiento del tema debíamos achacar a Sabino, culpable único de que sobre
nuestras cabezas haya caído semejante maldición divina.
Por supuesto que quedo muy agradecido a esos medios españoles que han hecho
posible se abran mis ojos. Y aunque sumido en profunda depresión, por lo menos
ahora sé la verdad (la rigurosamente científica, la definitiva) De tal manera
que cuando entretenga con cuentos a mis nietos les deberé confesar que
nosotros los vascos no somos tan viejos. Aunque bien pensado, y con vista a
recuperar la alegría de vivir, quizás les diga también que aquel nuestro primer mono, contemporáneo – eso sí- de los del “resto”, era el más guapo. ¿Que
cómo lo sé? Simplemente por tradición familiar. ¡Jodé, vaya tranquilo que me
quedo!
Traducción del original en euskera, que publiqué en mi blogEtorkizuna
Etorkizunel 14 de septiembre
de 2015.
Me escribe el amigo Pablo Sanchez, desde Zaragoza: "Buenos días José Mari Supongo que antiguos, somos todos igual. Maños, gallegos o fránchutes, por ampliar la muestra. Comencé y avance muy poco, en el estudio del japonés. Me requería mucho tiempo y volcarme solamente en ello, olvidándome de todas las cosas que me interesan no me convenció. (Quien mucho abarca poco aprieta) Recuerdo que el profesor comentó, que hay estudios serios sobre la semejanza del vascuence con el japonés. Algunas palabras son muy similares. Esas que se han utilizado siempre. Cierta similitud en la fonética. Sabiendo que nuestra historia como civilización humana no es la primera, no se puede descartar que remotamente hubiera habido algún tipo de contactos. El idioma japonés hablado, es muy antiguo aunque modificado por influencias y por el paso del tiempo. No así su escritura, que es de origen chino. Espero que saber esto te anime"
Me escribe Txetxu Aurrekoetxea, desde Bizkaia: "Pienso te tienes que hacer el ADN, para decirles a tus nietos que efectivamente el primer mono, y el más bonito, es del que descendemos los vascos. Yo me hice el ADN, con eso del "cromosoma Y" y según los expertos venimos de aquellos dos negritos el Omo I y el Omo II, que hace 60.000 años comenzaron a viajar desde Etiopía, según el "Atlas de la Trayectoria Humana", dando en mi caso de acuerdo con los marcadores"
Me escribe el amigo Pablo Sanchez, desde Zaragoza:
ResponderEliminar"Buenos días José Mari
Supongo que antiguos, somos todos igual. Maños, gallegos o fránchutes, por ampliar la muestra. Comencé y avance muy poco, en el estudio del japonés. Me requería mucho tiempo y volcarme solamente en ello, olvidándome de todas las cosas que me interesan no me convenció. (Quien mucho abarca poco aprieta)
Recuerdo que el profesor comentó, que hay estudios serios sobre la semejanza del vascuence con el japonés. Algunas palabras son muy similares. Esas que se han utilizado siempre. Cierta similitud en la fonética. Sabiendo que nuestra historia como civilización humana no es la primera, no se puede descartar que remotamente hubiera habido algún tipo de contactos.
El idioma japonés hablado, es muy antiguo aunque modificado por influencias y por el paso del tiempo. No así su escritura, que es de origen chino.
Espero que saber esto te anime"
Me escribe Txetxu Aurrekoetxea, desde Bizkaia:
ResponderEliminar"Pienso te tienes que hacer el ADN, para decirles a tus nietos que efectivamente el primer mono, y el más bonito, es del que descendemos los vascos. Yo me hice el ADN, con eso del "cromosoma Y" y según los expertos venimos de aquellos dos negritos el Omo I y el Omo II, que hace 60.000 años comenzaron a viajar desde Etiopía, según el "Atlas de la Trayectoria Humana", dando en mi caso de acuerdo con los marcadores"