viernes, 21 de junio de 2013

NOS INVITAN A COMER INSECTOS



La FAO ha descubierto un nuevo mecanismo para paliar, si no erradicar, el hambre en el mundo. Parece que la solución puede venir de los insectos, esos animalitos tan suculentos, saludables y propicios para una buena dieta alimentaria. 

Muchísimas gracias a esa entidad dependiente de la "todopoderosa" ONU por mostrarnos el camino. Nunca habríamos imaginado una solución más cómoda. Pero bien es cierto que para eso tenemos  en Bruselas tantos y tan valiosos técnicos. Les ha costado un poco dar con la solución pero al fin lo han conseguido.

Tras haber investigado desde su creación en 1945 por ver de dar solución a esa plaga bíblica que es el hambre, los sesudos responsables de la FAO han llegado a la conclusión de que es imposible hacerles entrar en razón a los humanos y por lo tanto hemos de echarnos al monte en busca de salida. Allí nos están esperando los grillos, saltamontes, escarabajos, cigarras y resto de miembros del grupo de animales más diversos existente sobre la Tierra ¡Que Dios les agradezca (a los fao-fílicos) tan lúcido y maravilloso descubrimiento! 

Pero en mi opinión existe una laguna en su teoría o por lo menos a mí no me ha llegado la respuesta a la siguiente pregunta:  ¿Qué haremos los pobres ciudadanos – montañeros o no- cuando los gigantes de la alimentación como Nestlé, Unilever, Pepsi y demás se hagan con la propiedad de los insectos mundiales? Porque  ¿de verdad piensan en la FAO que durarían mucho tiempo esos frágiles y simpáticos animalillos, hoy en día de dominio público, en pasar a ser propiedad única y exclusiva  de las citadas corporaciones? Todo lo susceptible de ser consumido tiene un precio. Precisamente esa es la razón de que el hambre  sea una realidad en el mundo. Es por ello que pienso que los amigos de la FAO deberían darle una nueva vuelta a su recomendación.



  Nota: este artículo lo publiqué en euskera en mi blog "Etorkizuna Etorkizun" el 20 de mayo de 2013


viernes, 24 de mayo de 2013

SUBE EL CENTRALISMO



Se nos ha informado recientemente por los medios de comunicación que en la mayoría de las regiones españolas el centralismo ha adquirido tendencia hacia cotas más y más elevadas. La noticia así de escueta no deja lugar a dudas sobre los territorios en los que se está produciendo ese fenómeno, sencillamente porque centralismo no casa con periferia, por principio. Recuerdo que cuando se comenzó a plantear en España el tema de las autonomías, cuando uno llegaba a Madrid, bien en coche, tren o avión, lo primero que veía eran unos enormes carteles desde donde  se lanzaba al ciudadano el mensaje “Vives en comunidad”. La única comunidad que los madrileños conocían hasta entonces era la de vecinos de portal, y no llegaban a comprender muy bien el sentido de aquel nuevo aviso. 

Era la caperuza engañosa del “café para todos”, algo que los periféricos tampoco entendíamos, pero por razones diferentes. ¿Para qué tanta artificialidad, nos preguntábamos, si  nunca se les arraigará sensación alguna (no he escrito sentimiento) de pertenencia y menos de identidad comunitaria? La pregunta tenía respuesta nada difícil: debía de hacerse frente a las peligrosas veleidades de las periferias, sobre todo vasca y catalana. Y se inventaron la España ilógica de las autonomías

Pero ahora, cuando la crisis económica golpea sin cesar a tirios y troyanos, la primera sensación es la de supervivencia y las demás pueden relegarse, incluso desaparecer.  Se trata de una reacción normal. En el reino de la artificialidad, además, la reacción de los ciudadanos ante temas que nunca han considerado propios puede tener ribetes negativos. Y esa negatividad hace que los ciudadanos se vayan desplazando hacia posiciones extremas, apareciendo en ellos con fuerza sentimientos que en un pasado se les trató de ocultar de manera engañosa: ellos, de per se, son centralistas, por encima de “autonomías de mierda”. Y así vamos.

  Nota: este artículo lo publiqué en euskera en mi blog "Etorkizuna Etorkizun" el 6 de mayo de 2013

viernes, 3 de mayo de 2013

FUTURO DE LA COMUNICACIÓN: MULTISOPORTE Y DE CALIDAD



Estoy totalmente convencido de que el futuro de la comunicación profesional está en un entorno que mezcle los diversos soportes informativos. Mezcla bien entendida, por supuesto, por lo que quizás debería haber escrito, entorno que haga converger los diversos soportes. E Internet o como se llame el día de mañana el espacio que nazca como consecuencia de la expansión y cada vez mayor sofisticación de la red, será el punto de encuentro y atalaya para todos los interesados en el mundo de los medios de comunicación.



También me ratifico en que la indispensable base para la comunicación será su calidad. Y los ejemplos que contemplamos día a día – la praxis diaria- nos reflejan que por ahí se está avanzando, aunque muchas veces nos parezca que el camino se encuentra impracticable debido a tanta suciedad y a tanto ruido. Pienso que cada uno de nosotros – cada uno de los que trabajamos en pos de la noticia o del contenido- acudimos a todo aquello que puede mejorar nuestra oferta, aunque invirtamos en tal empresa más del tiempo que la rentabilidad económica de aquélla nos pudiera aconsejar ¿Es el tiempo un factor de costo? ¡Por supuesto! Pero el tiempo bien invertido amortiza a corto plazo la inversión.



La comunicación exigirá más y más profesionalidad, alejada del actual sistema anclado en un desorientador todo vale y cuanto más escandaloso mejor. Tengo claro que los ciudadanos libres y comprometidos, en su afán por estar informados, huirán de modelos tipo Finienvest. Por lo tanto, como en cualquier otro oficio, el comunicador profesional deberá esforzarse desde una oferta fidedigna y contrastada. ¿Por qué? Sencillamente porque al derecho a estar informados se le aplicará un índice cada día mayor de credibilidad. A medida que vayamos siendo más aptos para separar la paja del grano, el nivel de exigencia de quien desea estar informado será mayor en todas los sentidos.

Fotografía. Ekain Velez de Mendizabal 


  Nota: este artículo lo publiqué en euskera en mi blog "Etorkizunak etorkizun" el 12 de enero de 2011

viernes, 12 de abril de 2013

GARIBAY EN SU 480 ANIVERSARIO



El 9 de marzo pasado se cumplieron 480 años del nacimiento en Mondragón de Esteban Garibay y Zamalloa. Mejor dicho, de que hubiera nacido quien más tarde sería conocido con ese nombre, ya que –al parecer- al jovencito no le hacía gracia el orden en que su padre utilizaba los apellidos, por aquello de suponer aquél un mayor empaque en el Garibay. Ese detalle es suficiente para obtener una radiografía bastante correcta acerca de la complicada personalidad de quien durante décadas luchó por hacerse un hueco en la corte castellana. 

Esteban Garibay fue un hombre muy controvertido en su época y aún hoy sigue dando de qué hablar a los historiadores. Podríamos decir que se trata de una auténtica mina, válida para diferentes teorías, no en vano los hechos y dichos de aquel historiador vasco siguen removiendo sentimientos, sin dejar indiferente a nadie.

 Contra los que afirman que fue un hombre integro y alaban su trabajo se encuentran los que defienden que todo lo realizado por Garibay estaba basado en una carrera a contra reloj en favor de sus  propios intereses. Encontraremos a quienes ensalzan la labor llevada a cabo por el mondragonés y a los que echan por tierra la mayoría de sus logros. La historia no es, ni mucho menos, ciencia exacta y una milésima desviación en el ángulo de enfoque dará lugar a una imagen diferente, para unos y para otros. El color del cristal y los ojos del observador pueden ofrecer diferentes versiones, hasta el infinito. 

Aunque Esteban Garibay quiso ser un hombre práctico, la realidad es que las dudas constantes y los enredos sin fin fueron el pan diario en su vida. Cambió el escenario de su Mondragón rural por la Toledo imperial, salto, a la postre, sin red. Y las cosas no le salieron tan bien como él las deseaba. La corte de Felipe II era un nido de víboras y Garibay no supo distinguir a sus enemigos, errando el tiro una y otra vez.
 
Sacrificó su familia y los amigos para embarcarse en una dudosa empresa, sin conocer muy bien hacia dónde navegaba. Como pago a sus desvelos, sudores y penurias con el “Compendio Historial” recibió la indiferencia de la élite y la consecuente quiebra económica. Y el tener que abandonar  definitivamente su tierra natal, si bien hasta el final de sus días llevó en el corazón su Mondragón, su Gipuzkoa y su sentir vasco. 

Monumento a Garibay, "desaparecido"
No es, precisamente, una señal de sus dotes para navegar en aguas procelosas el que, aun a pesar de contar con conocidos en todos los estamentos de aquella enrevesada corte, casi todos le dieran la espalda. Hasta el propio Padre Mariana su confesor era capaz de halagar los oídos del mondragonés, para a continuación ponerle de vuelta y media en cuanto desaparecía por la puerta. Eran dos versiones del jesuita  Padre Mariana: la del aliviador de pecados … y la del historiador concurrente.

Alguien que no recibió de Garibay más que muestras de sumisión y fidelidad, como fue el mismo Felipe II, jamás habló abiertamente a favor de aquél, balanceándose  constantemente entre el sí de hoy y el no de mañana. En aquel ambiente de zozobra Garibay no podía esperar palabras de ánimo de los cortesanos. Y vivió desilusionado, sin levantar cabeza desde el punto de vista económico y sabedor de que sus indudables logros no iban a abrirle puertas de importancia en palacio. En ese contexto, muy difícilmente podía Garibay gozar de un mínimo de sosiego que le permitiera disfrutar de sus trabajos como historiador. 

De todos modos y por encima de otras consideraciones, hay que afirmar que Garibay abrió camino en una época en que casi nada se sabía del sentido de la palabra historiografía. Es cierto que en el trabajo del gipuzkoano encontramos capítulos confeccionados con puntual fidelidad y otros en los que sobresale un elevado espíritu soñador. Pero todo ello, en cualquiera de los casos, no impide que deba considerarse a Garibay como uno de los historiadores españoles punta de su época.

Siguen y seguirán escribiendo sobre Garibay los actuales y futuros escrutadores de la historia y aunque en una primera lectura nos puedan parecer contrapuestas las teorías que elaboran al respecto, la verdad es que en una segunda más pausada puede llegarse a considerarlas complementarias. Porque Garibay no fue, en absoluto, un personaje de perfil único. Más bien, siempre actuó como cristiano viejo, vasco, cortesano, temeroso de Dios … e historiador.
 


   Nota: este artículo lo publiqué en euskera en la revista  Euskonews el 13 de marzo de 2013. 
     Fotos: Euskomedia Fundazioa