viernes, 13 de febrero de 2015

JOSE MARI SEDANO, VASCOFILO



Vuelvo en este jueves nevoso del cementerio de Santa Isabel de Vitoria-Gasteiz, donde acabamos de enterrar al amigo José Mari Sedano. Seguramente el nombre les diga poco o nada a los habituales lectores de este blog, sobre todo si no son vitorianos. José Mari era uno de esos personajes insustituibles en el paisaje social vitoriano y alavés. Y fiel amigo. 

Conocí a José Mari en el año 1964, aunque nuestro primer encuentro personal no lo tuvimos hasta dieciséis años más tarde. La primera noticia suya me llegó a través de las ondas de Radio Vitoria, donde él trabajaba y desde la que emitía todos los domingos a primera hora de la tarde el programa “Fiesta Vasca-Euskal Jaia” Yo lo sintonizaba en mi casa de Ullibarri Gamboa. Y aquella emisión de música y contenido vasco suponía para mí una bocanada de aire fresco vivificante en el ambiente gris al que estábamos acostumbrados. 

El contenido de aquel programa que llegaba a una amplia audiencia me hizo pensar que una nueva Alava podía ser posible. Existía una ventana abierta a la esperanza. Y llegó el año 1984 y la celebración del primer millar de emisiones del citado programa. Fue el 19 de febrero. Y a Jose Mari se le dedicó un caluroso homenaje en el Teatro Principal de la capital. Recuerdo el abrazo que en el escenario le dio Mikel Laboa, agradeciéndole en nombre de todos los músicos y cantantes euskaldunes su extraordinario trabajo. En la comida que siguió al espectáculo me tocó pronunciar unas palabras, y en ellas subrayé el mérito de José Mari al superar, con su particular espíritu alavés, obstáculos de todo tipo por mostrar la realidad vasca de Alava 

Las últimas horas que hemos pasado juntos fueron en Burgos, a donde el pasado 30 de diciembre se nos invitó a los Celedones de Oro a una jornada festiva. José Mari era presidente de honor de la Institución. Tuvimos oportunidad de darle un buen meneo al almacén de recuerdos mutuos, en donde aparece en lugar señalado mi colaboración en “Gasteiz”, la revista anual creada y dirigida por él durante décadas. Cuando llamaba por teléfono para pedirme el artículo, añadía: “Que sea en euskera, no te olvides”
 
Se nos ha ido un gran vascófilo alavés. Jose Mari: sembraste y aseguraste nuevos frutos. Muchísimas gracias, y hasta la vista.

Traducción del original en euskera, que publiqué en mi blog Etorkizuna Etorkizun el 9 de febrero de 2015


http://www.fentmuntanyaiformacio.es


viernes, 30 de enero de 2015

LAS RELIGIONES Y LA LIBERTAD



La pasada semana ha resultado ciertamente movidita, sobre todo por lo que a sentimientos se refiere. Los acontecimientos vividos en Paris han incidido sin duda en nuestras conciencias. No hay duda de que si los asesinatos se hubieran producido en Bagdad o Kabul el impacto emocional habría sido mucho más suave. Por dos razones básicas: por un lado la distancia geográfica y referencial, y por otro la reiteración de los hechos. 

Si en Paris, Madrid o Mondragón los atentados se produjeran diariamente nos iríamos  haciendo más y más insensibles ante esa monstruosidad. Aunque la muerte de todas las personas son iguales, es cierto que cada una de ellas nos llega con una intensidad diferente en decibelios emocionales. Y, por supuesto, la asiduidad con que se acude a la fuente agotable de los sentimientos termina por hacer su efecto: cuanto más nos acostumbramos a un hecho, menor es su impacto emocional en nosotros. 

Pero perdóneme el lector: no quería hablar sobre cómo reacciona psicológicamente la persona ante los diversos tipos de muerte. Lo que yo quería decir es que las religiones nos muestran diariamente que son un invento humano. Y que matar o, simplemente, causar daño en nombre del dios que aquéllas defienden es justamente negar la existencia del mismo. Como sucede con cualquier maximalismo ortodoxo estéril, el hecho de querer imponer las ideas desde la intolerancia religiosa produce un resultado execrable. Eso ha sucedido antes, hoy y siempre. Las religiones para que funcionen hay que vivirlas desde la libertad.
 Argazkiak: Fernando Martinez de Eredita



Traducción del original en euskera, que publiqué en mi blog Etorkizuna Etorkizun el 12 de enero de 2015.



 

miércoles, 31 de diciembre de 2014

125 AÑOS: Barandiarán



Perunezarra

Si algún vasco ha concitado en la historia el respeto de sus paisanos, ése ha sido Don José Miguel. Estoy seguro de que con citar solamente el nombre los lectores saben que me estoy refiriendo al sabio de Ataún. 

Hoy, 31 de diciembre, se cumplen ciento veinticinco años del nacimiento de DJMB  en el caserío Perunezarra y soy de la opinión de que en nuestros días es más necesaria que nunca la lección que impartió Barandiarán en su larga trayectoria investigativa y docente. No tengo dudas sobre el particular ya que aquel gran hombre impregnó con un humanismo universal el discurso científico que emanaba desde su tribuna, dándole con ello un valor imperecedero. 

Su personalidad de arqueólogo, antropólogo, pensador, vascófilo, sacerdote y ciudadano comprometido la tejió Don José Miguel desde la necesidad de relación y comunicación sin condiciones con sus semejantes y es ello lo que le propició el respeto y admiración de la sociedad. 
Don José Miguel en Leze Txiki, en 1957
Barandiarán solía decir que le gustaría ser recordado por haber amado el amor. No quería, ni necesitaba, otra definición. Toda su vida había procedido de la misma manera, incluso en los difíciles años del Seminario de Gasteiz, allá en los comienzos de su larga carrera intelectual. DJMB impregnó su amplia y profunda aportación científico cultural con principios humanos básicos que ya en sus días infantiles aprendió en el hogar familiar. Y divulgó la ciencia con el sentimiento inmortal del amor. Es por ello que debemos reivindicar una y otra vez la figura de nuestro científico más universal.


Este artículo lo publiqué en euskera en mi blog ETORKIZUNA ETORKIZUN el 29 de diciembre de 2014.
Fotos: Fundación José Miguel de Barandiarán