Dicen algunos que está a
punto de cambiar el espacio político europeo y que pasaremos a un concepto de
estado mucho más amplio que el actual de estado nación. Hace unas fechas escribí sobre un tema
parecido y comentaba que no llegaba a comprender muy bien qué es lo que
significaría ese cambio en el intento de profundizar en la europeización de los
vascos.
Mientras tanto, como dice
mi gran amigo Xabier Mendiaga, aquí en Euskal Herria andamos bajo mínimos en
cuanto a replanteamientos de pertenencia europea. Salta a la vista que no
estamos a gusto en el actual contexto, ya que no encontramos solución a nuestro
difícil puzzle nacional. Si la democracia es el camino más corto para la
emancipación de la persona, teniendo en cuenta las burradas que estamos viendo
y oyendo alrededor del discurso del nuevo proyecto europeo, da la impresión de
que la salida al citado puzzle es el de la apuesta por la violencia. Pero eso,
además de ser un mal silogismo, sería una burrada aún mayor.
En cualquier caso, y esto
es lo que deberíamos reivindicar, la democracia puede quedar reducida y malinterpretada, y llegar a ser incoherente
e hipócrita si solamente es aplicada en el caso de determinadas sociedades. La
democracia deberá ser universal; en caso contrario, lo que salga de ese
batiburrillo no tendrá la consideración de democrático. Viendo la actitud y
respuesta de muchos de los demócratas “estomagosagradecidos” que nos rodean,
tengo la impresión de que les importa tres narices el nuevo mosaico europeo.
Traducción del original en euskera, que
publiqué en Euskaldunon Egunkaria el 26 de enero de 1993
Foto: Tere Anda
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